El relacionismo público: heroína de las masas
Los problemas sociales abruman a Puerto Rico. Como plagas
civiles, la criminalidad, las enfermedades y el colapso económico incapacitan
la convivencia puertorriqueña. El gobierno la agrava por su impericia para
diagnosticar e implantar soluciones. Cansado
de equivocarse con el fallido proceso electoral, la gente ya ha optado por la
solución milagrosa. Hasta el cielo llegan sus clamores por remedios a sus
calamidades. Pero la iglesia, los templos y hasta los centros espiritistas, en
su mayoría, ya los infectó el virus de la ineficacia.
¡Milagro! El pueblo paulatinamente
comienza a
sentir los efluvios de un tratamiento adormecedor de su entendimiento y de las
sensaciones de los problemas que le aquejan. Percibe difusamente los síntomas
del mal, pero confunde su causa. Ve impasible que apilan diez muertos adicionales
en el fin de semana. Cuenta como cientos se apiñan diariamente en la sala de
Emergencia del Centro Médico. Ve
enfermos corriendo de médico en médico buscando una receta o un referido al
laboratorio. La desesperación del desempleado
que busca y no haya trabajo se transforma en una persona desalentada que
abandona la fuerza laboral. Afortunadamente
la gente ya no se inmuta.
¿Cuál es esa droga maravillosa
que adormece las masas puertorriqueñas insensibilizando
sus síntomas y confundiendo el
entendimiento de sus enfermedades sociales? Es la heroína de las relaciones públicas. El tratamiento lo cubre Mi Salud
en su provisión de
enfermedades catastróficas. Solamente está prescrito para administrarse por profesionales
certificados y dentro de las agencias gubernamentales.
El mejor ejemplo reciente de la eficacia del relacionista público ha
sido el manejo de la noticia sobre la degradación de los bonos del gobierno de Puerto
Rico. Prepararon una dosis de estrategia mediática con su comunicado para
desfigurar el contenido de la opinión de Moody's que establecía los siguientes fundamentos
de su decisión:
----
Un deterioro continuo de tres de los sistemas de retiro.
----
Una tendencia prolongada de debilidad en la economía de Puerto Rico.
---- Una debilidad financiera debido a la práctica
reiterada de financiar
sus déficits
con empréstitos.
---- La
conclusión de los analistas que las
reformas necesarias son difíciles de aprobar
y
empeorarán las condiciones económicas.
El mensaje procesado y difundido por los publicistas para adormecer la
opinión pública y desviar el
efecto negativo de la información original fue concentrado así: “no hubo tal
degradación en realidad, pero si hubiera el causante es la insolvencia del
sistema de retiro que nos dejó la administración pasada y eso está en proceso
de arreglarse”. Sanseacabó…
Mi gente, ellos dicen que no vamos a sentir la
rebaja en el máximo de los préstamos. Los patronos ni empleados no sufrirán aumentos
en sus aportaciones. Tampoco padeceremos
el encarecimiento de los intereses de la nueva deuda pública. Ni el empeoramiento
en la situación económica de Puerto Rico.
Sin embargo, dicen
que de aparecer síntomas como los descritos, ya tienen la próxima dosis
publicitaria al costo de $100 mil de producción y anuncios de alrededor de más
$ 500 por 30 segundos.
¡Qué nota va a coger el pueblo!
La creación de empleos en Puerto Rico
Un joven desempleado, desanimado por estar buscando
durante meses infructuosamente, un empleo, se pregunta: ¿cuál será la
probabilidad de conseguirlo? Un análisis realizado por un colectivo de
economistas** ha estimado que su probabilidad empírica
hoy sería de sólo 6 por ciento; mientras que para sus homólogos en el 2005 era
de 12 por ciento.
Lejos de ser una frivolidad estadística, la estimación es
el resultado de computar la tasa de empleo por categoría de edades. Es un dato
derivado de una investigación más amplia por desentrañar el fenómeno de la
generación de empleo en Puerto Rico y forjar recomendaciones para estimular la
creación de mayores niveles de empleos de calidad en áreas de mayor valor
social. Motiva al grupo su preocupación al observar el reconcentramiento de la política
económica gubernamental en los aspectos financieros de los problemas económicos
que confronta Puerto Rico. Se tiende
obviar o minimizar el aspecto real de los procesos socioeconómicos, como por
ejemplo, el descenso persistente en el empleo.
El empleo efectivo,
en su análisis agregado,
surge de la interacción equilibrante de la demanda por recursos humanos, forjada
por las empresas, y la oferta, planteada por la población, dadas sus características
demográficas. En la tabla 1 se lista una serie histórica de empleo y la
población empleable, de 16 años de edad o superior no institucionalizada.
En su última columna, se
presenta la mencionada, tasa de empleo, que es la proporción de personas
ocupadas en Puerto Rico, como el indicador que más directamente mide la
intensidad de uso de nuestros recursos humanos.
La trayectoria de la tasa de empleo nos revela su tendencia a bajar de
su nivel de 41.4 por ciento en 2000; su pico en el 2006 y su abrupto descenso
hasta llegar a su más reciente valor mínimo de 35.1 por ciento en junio de 2011.
Esta es la cifra más baja que
se haya observado en las últimas dos décadas, implicando que dos de cada tres
personas en la categoría poblacional selecta no están trabajando. Este
coeficiente es mucho menor que el 58 por ciento de EE.UU.
La trayectoria y el valor
reciente de la tasa de empleo son suficiente evidencia de la gravedad y
prolongación de la condición de deterioro económico de Puerto Rico. La crisis
financiera es seria y apremiante, pero desatender y arriesgar las
probabilidades de desarrollo económico es contraproducente en una perspectiva
panorámica. Se requiere un enfoque balanceado debido a la naturaleza
complementaria de la promoción de actividad real y su contraparte, el
financiamiento de la misma. El enfoque parcializado de solución financiera, se
basa en la ideología del fundamentalismo del mercado, cuyo remedio resulta ser un
“resuelve” de echar fondos a un barril sin fondo.
De la referida tabla se nota
que en la primera década del siglo 21, el número de empleados tuvo un
crecimiento promedio de 1.4 por ciento
anual que llegó en 2006 a su máximo de 1,263,000 trabajadores. De ahí en
adelante el empleo ha registrado una tendencia decreciente a un ritmo de 3.6
por ciento cada año, que lo llevó, en
junio pasado a 1,089,000. La pérdida absoluta en el empleo, entre 2006 y el
presente ascienda a 174 mil puestos de trabajo.
La trayectoria del empleo combina el impacto de los
ciclos económicos. Además, refleja el efecto
de unas fallas estructurales crónicas en la economía que restringen los
parámetros de la generación de empleo. Las recesiones agudizan y exponen
abiertamente esas fallas.
En el análisis realizado por el doctor José I. Alameda, en el colectivo,
se
evidencia que de las siete recesiones registradas***
entre 1973 y 2011 la más severa merma en el empleo ha sido la del 2008 al 2011
cuando se perdieron 120 mil empleos, equivalente a 10 por ciento respecto al pico
de ciclo anterior. Esta recesión fue más severa que la contiguo de 2006 al 2008,
con una merma de sólo 54 mil plazas. La pérdida agregada para ambos ciclos
desde el 2006 ha sido de 13.8 por ciento, con duración de 66 meses, hasta
ahora. La contracción es dos veces más
prolongado que la fuerte recesión de 1980
al 1983.
Las categorías industriales que está sintiendo los efectos más severos
en los recortes en su empleo, términos porcentuales, han sido la manufactura (26%);
la construcción(48%);la administración pública (24%); servicios educativos (23
%); y el arte, entretenimiento y la recreación(21 %)
El patrón geográfico de contracción en
el empleo cubre en general todos los 78 municipios. Los datos de empleos por
municipios**** refleja que entre 2006 y el 2010 sus establecimientos perdieron
171,940, equivalente a 13.6 por ciento. Sólo Las Marías mostró un leve
incremento de 129 puestos. Maricao sufrió la pérdida mayor ascendente a 22.7
por ciento. Mientras que la zona
Metropolitana perdió en promedio 15 por ciento de su empleo.
Cada empresa puede aportar a la generación de
empleo, pero es responsabilidad del Gobierno el diseñar estrategias
fundamentadas en una radiografía precisa del proceso e implantar programas
eficaces que aceleradamente aumenten el empleo. Es indispensable que
paralelamente con la importante atención a los problemas de financiamiento
gubernamental, también se atienda el estancamiento en la actividad productiva
de Puerto Rico
El colectivo que represento está
realizando un profundo y abarcador análisis micro y macroeconómico con el objetivo
de precisar los mecanismos de generación de empleo y sus impedimentos
funcionales. Una vez logrado esta evaluación, se formularán recomendaciones
precisas por sectores industriales claves en que pudieran implantarse estímulos
para la expansión del empleo.
Entre las circunstancias propicias está
el alto nivel de demanda interna de consumo en Puerto Rico y la posibilidad de
gradualmente internalizarla racionalmente en conjunto con la demanda interindustrial.
Hay que detectar nichos iniciales potenciales de proceso productivos.
La desocupación y el realineamiento de
precios de insumos sugieren una reevaluación del análisis de rentabilidad de
operaciones que antes eran prohibitivas. El sector agroindustrial es un renglón
digno de examen cuidadoso. Igualmente promisorio es la actividad de
reconstrucción, remodelación y mantenimiento de estructuras dilapidadas o
infuncionales por obsolescencia.
* El autor es catedrático jubilado del Departamento de Economía,
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez.
** Colectivo formado por los economistas: José I. Alameda Lozada, Jeffrey
Valentín Mari, Alfredo González Martínez y José Toral.
*** Business
Cycle Dating Committee of the National Bureau of Economic Research.
****Composición de Industrial por
Municipios, Departamento del Trabajo Y recursos Humanos.
El autor agradece al doctor José I. Alameda
Lozada su asistencia en la preparación de este artículo.
Anejos
Tabla 1
Mercado Laboral en Años Naturales
|
Años
|
Población Civil No institucional
|
Fuerza laboral
|
Empleados
|
Desempleados
|
Tasa de
desempleo
|
Tasa de
participación
|
Tasa de empleo
|
|
|
Años Naturales
|
|
|
|
|
|
|
|
2000
|
2,806
|
1,293
|
1,162
|
131
|
10.1%
|
46.1%
|
41.4%
|
|
2001
|
2,835
|
1,279
|
1,134
|
145
|
11.3%
|
45.1%
|
40.0%
|
|
2002
|
2,885
|
1,333
|
1,170
|
163
|
12.2%
|
46.2%
|
40.6%
|
|
2003
|
2,918
|
1,364
|
1,200
|
163
|
12.0%
|
46.7%
|
41.1%
|
|
2004
|
2,938
|
1,371
|
1,226
|
145
|
10.6%
|
46.7%
|
41.7%
|
|
2005
|
2,957
|
1,410
|
1,250
|
160
|
11.3%
|
47.7%
|
42.3%
|
|
2006
|
2,982
|
1,409
|
1,263
|
146
|
10.4%
|
47.3%
|
42.4%
|
|
2007
|
3,023
|
1,394
|
1,241
|
152
|
10.9%
|
46.1%
|
41.1%
|
|
2008
|
3,050
|
1,366
|
1,209
|
158
|
11.6%
|
44.8%
|
39.6%
|
|
2009
|
3,070
|
1,326
|
1,127
|
199
|
15.0%
|
43.2%
|
36.7%
|
|
2010
|
3,100
|
1,297
|
1,089
|
209
|
16.1%
|
41.8%
|
35.1%
|
Fuente: Departamento del Trabajo y Recursos
Humanos; Empleo y Desempleo en Puerto Rico